El dia era limpio y un poco frio. A
los pocos metros de la salida desde el parking de la entrada de Pratdip
comenzamos a entrar en calor pues el camino se enfila.
Un bosque de pinos nos hace entretenida la primera parte de la subida
hacia el MontRedo. Poco a poco los pinos van perdiendo para pasar el
protagonismo a los arbustos y estos sucumben al viento que azota las
montañas y deja paso a la hierba y las piedras peladas.
Al llegar a las Crestas de la Seda superamos una grieta gracias a la
cadena que equipa el paso.
Pasado el MontRedo despues de parar unos minutos a desayunar vemos abajo
el pueblo de Colldejou. Rodeamos el Raco de la Dovia disfrutando de la
vista de Pratdip muy lejos brillante al sol.
La bajada por el Grau del Carreter hasta la pista forestal es rapida.
Hasta Pratdip solo quedan unos pocos kilometros de pista.
Merece la pena.